Las vacaciones de invierno se tratan de estirar como si fueran una tela de araña. Precisamente, la nueva película de Spider-Man ayuda a que el descanso no termine, con su estreno (anticipado para hoy) en las salas argentinas en la única novedad de la semana.

Dentro de la extensa saga del arácnido personaje, “Spider-Man: un nuevo día” es la cuarta producción protagonizada por Tom Holland, que esta vez cuenta con la dirección de Destin Daniel Cretton. Se enlaza con las anteriores películas de este siglo de los duetos de actor y director de Tobey Maguire-Sam Raimi y Andrew Garfield-Marc Webb, (hace cinco años, en “Sin camino a casa”, todos los intérpretes compartieron pantalla), más realizaciones animadas y apariciones en otros filmes de superhéroes sin ser el personaje principal. Así, se inscribe como la película número 38 del Universo Cinematográfico de Marvel (MCU); pero lejos está de ser la última, porque ya hay otras en producción en torno a este personaje; en conjunto, hay cinco películas y dos series de televisión en el futuro cercano.

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Su evolución futura dependerá, en parte, de la respuesta de taquilla actual. El Hombre Araña ya dejó atrás su ímpetu y sus ansiedades adolescentes y regresa a sus 30 años con más madurez, pero asimismo más solo que nunca. En ese sentido, puede entenderse el filme como el duro paso de la juventud a la edad adulta.

Reconvertido en un solitario superhéroe (al estilo de Batman, pero con poderes especiales), su día transcurre atrapando delincuentes. Al final de cada jornada, se refugia en un departamento minúsculo y decadente, sin siquiera la compañía de su fallecida tía May, sin novia (vuelve Zendaya al papel de Michelle Jones-Watson, o simplemente MJ) ni mejor amigo (Jason Batalon) que lo recuerden. Cada uno desarrolla su vida sin necesitarlo, lo que lo desespera y angustia.

Si no está luchando contra el mal, está rodeado de pantallas -una señal de esta era hipertecnologizada- en las que recorre las redes sociales de MJ y entre dispositivos que le permitan potenciar sus habilidades. Ese aislamiento sólo se rompe cuando vive alguna aventura llena de acción, persecuciones y violencia entre los inmensos edificios de Nueva York, para después dejar la escena sin tener a nadie con quien compartir sus vivencias.

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El eje de su conflicto personal surge de cuando el Dr. Strange borró de la mente de todos la doble identidad de Peter Parker, única posibilidad de salvar el universo. Que nadie sepa quién es oficia de condena al aislamiento afectivo, aunque tenga la admiración de una ciudad entera a su salvador anónimo. La amnesia colectiva le da una inicial profundidad dramática a la trama, con empatía con el protagónico, pero su reiteración a lo largo de la película de 145 minutos va perdiendo efecto.

Entretanto, el treinteañero experimenta cambios imprevistos y peligrosos en los superpoderes adquiridos por la picadura de una araña radioactiva mientras surge en el horizonte una poderosa amenaza con el intrigante personaje de Sadie Sink (es capaz de penetrar la mente de todos, salvo la de Spider-Man) y el regreso del villano Mac Gargan-Escorpión (a cargo de Michael Mando). El Hombre Araña debe evitar que su nuevo contendiente invisible se infiltre en el Departamento de Control de Daños, lo que tendría consecuencias potencialmente devastadoras. En ese contexto aparecen brevemente Hulk (interpretado por Mark Ruffalo), Punisher (Jon Bernthal, quien comparte cartel con Holland en “La Odisea”, que sigue en cartel) y Black Widow (Florence Pugh) para completar el cuadro.

Peso emocional

El guion fue escrito por Chris McKenna y Erik Sommers, que estructuraron el relato en bloques distintos con hasta cinco tramas entrecruzadas: comienzan con Parker tratando de controlar sus superpoderes desbocados por una mutación de ADN potencialmente fatal, con un inhibidor instalado en su cabeza para luego abordar el resto de sus desafíos, incluyendo ser el único que sabe quién es y su determinante peso emocional. La banda sonora fue compuesta por el siempre eficiente Michael Giacchino.

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Cretton toma la posta de Jon Watts y le aporta a la historia una mirada surgida de su trayectoria como cineasta independiente llegado a un gran estudio (como antecedente, figura en “Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos”) y con un financiamiento que le permite desplegar sus ideas para garantizar una diversión a gran escala, aunque sin la originalidad que se le podría demandar. Como siempre, sobrevuela el temor a una destrucción completa de la Gran Manzana y, por extensión, del mundo entero.

Por fuera de la pantalla, está la particularidad de que Holland y Zendaya formalizaron hace pocas semanas su pareja tras una década de relación (se conocieron en el rodaje de “Spider-Man: De regreso a casa”). Ese vínculo amoroso en la vida real que no logran consumar en la ficción; una vuelta de tuerca especial.